Rafaelillo, tras la faena al primero de Adolfo, señaló a los micrófonos de Canal Plus Toros que «no ha habido premio, pero ahí queda la faena”.
Ureña, tras el tercero, dijo que «es una pena haberlo pinchado. Creo que he estado dispuesto con él. Aquí estamos para lo que sea”. Tras el sexto, que había tenido el detalle de brindar a su padre y al de Rafaelillo que compartían burladero, señaló que «lo que más ilusión me hubiese hecho es salir a hombros, pero hoy me puedo morir a gusto, porque yo hoy he toreado. Estoy muy feliz”.
En su vuelta al ruedo se pudo apreciar como mirando al cielo iba diciendo «lo que él quiera, lo que él quiera. Otra vez será».
Muchos murcianos en los tendidos de Las Ventas llegados desde Murcia, Calasparra, Cehegín, Lorca… se dieron cita para ver esta tarde de marcado acento murciano. Una corrida para no olvidar y en donde esos aficionados salieron de Las Ventas presumiendo, y con razón, de toreros.
