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La actuación de Rafaelillo y Paco Ureña ayer en Madrid ha recibido los elogios unánimes de los diversos periódico digitales bien sean taurinos o no. Aquí recogemos algunas de esas opiniones:
Aplausos.es dice que «Abrió plaza un toro complicado y que desarrolló sentido durante su lidia, muy exigente para estar delante. Rafaelillo, muy capaz y solvente, hizo un esfuerzo muy racional, plantando cara al animal a base de colocación y de ganarle la acción al toro. Labor valiente y de muchos registros que fue premiada con una sincera ovación que recogió en los medios. Deslucido y de muy corto viaje el cuarto, el murciano realizó una esforzada labor, solvente y de buen oficio en la que no le volvió nunca la cara al toro y en la que exprimió las pocas condiciones de su oponente. Mató de una estocada casi entera tras pinchazo y saludó una ovación.
Vibrante y emotivo resultó el saludo capotero de Paco Ureña al tercero, un toro complicado, áspero y que nunca se entregó. Ante él anduvo Paco Ureña muy firme en una faena presidida por la quietud y el valor. No fue una labor ordenada pero sí muy sincera y cabal. Mató de una estocada tras un pinchazo en la suerte de recibir y saludó una ovación.
El sexto fue, al fin y a la postre, el mejor del sextete. Toro con clase, fondo y profundidad en su embestida ante el que Paco Ureña cuajó una faena redonda y muy profunda. A más siempre la labor del murciano que fue metiendo al toro en la muleta hasta componer una actuación en la que toreó con hondura sobre la mano izquierda. Una serie a pies juntos y de frente muy despacio y ralentizando la embestida del toro, fue sensacional. Entregado, abandonado, roto el torero que llegó a llorar durante la faena. Un cambio de mano soberbio. Desgarradora actuación. Tenías las orejas y la gloria de la puerta grande en su mano pero lo emborronó todo con la espada. La vuelta al ruedo, clamorosa, no tuvo ni un solo voto en contra».
Mundotoro.com, indica en su crónica que «Se torea como se es. Con la verdad por bandera. Ese fue su lema: Sinceridad absoluta. En su máxima expresión. Sin artificios, ni recobecos. Hasta llegar al desgarro. Que contagió a Las Ventas entera con la misma sinceridad con la que él toreó. Madrid a sus pies. Desnudar el alma a base de un toreo puro. Esa fue la verdad al desnudo de Paco Ureña. Su mejor faena en Las Ventas, en una de las faenas del año en Madrid. De murciano (de Lorca), a Murciano, un importante toro de Adolfo Martínal que cuajó al natural toreando sin artificio, sin ningún aditamiento en una faena transparente, clara como el agua. Ayuna de cualquier circunstancia ajena que la revistiera. Brutal al natural, una serie a pies juntos de frente. Soberbio y cumbre otra con el compás abierto al final. De dos orejas. Pero la espada dijo no. Y se atravesó cerrando una Puerta Grande de ley.
‘Soy feliz… Soy feliz…. Da igual…’, repetía el torero al dar la vuelta al ruedo con ese pesar clavado en el alma acordándose de lo que pudo haber sido y no fue y también seguramente, de Murciano, que tuvo transmisión, profundidad y humillación a raudales. Ese sexto y el quinto -al que faltó raza pero tuvo calidad- fueron los mejores toros de una emotiva corrida de Adolfo Martín, cuyos cuatro ejemplares restantes, con diferentes comportamientos, tuvieron complicaciones pero mucha viveza en un encierro que respondió a lo que esperaba de él el sector torista y que dio espectáculo. Mucho oficio y firmeza demostró Rafaelillo con un lote avisado y complicado, mientras que Robleño demostró solvencia ante el peligroso segundo y después ante el enclasado quinto.
Cuajó Ureña al sexto. Murciano de nombre, que tuvo humillación, transmisión y gran profundidad en sus embestidas. Un faenón al natural, muy transparente, pleno de sinceridad y de entrega máxima, desgarradora faena al natural, de la que destacó una gran serie a pies juntos de frente con la zurda y otra con el compás abierto al final de su actuación en la queMadrid rugió al unísono y se le rindió al torero, que pinchó en el primer intento. Y como el azar es caprichoso y cruel, a veces, hizo guardia la espada después. Burlón destino. Y desagradecido también. Eso fue lo que terminó de congelar a la plaza a la hora de pedir las dos orejas que merecía por ley. Ureña dio una vuelta al ruedo visiblemente emocionado.
Ese desgarro y autenticidad también los desplegó en el tercero, un toro cornipaso y avisado que venía al paso y desarrollando, sin recorrido, aunque sí humillaba. Le firmó Ureña una faena de gran sinceridad, desde su saludo a la verónica, muy vibrante. Trató de quedarse quieto y correr la mano, muy auténtico, desgarrador incluso. Sin embargo, no todo el mundo percibió el esfuerzo que fue grande, incluso sufrió una contusión en antebrazo izquierdo y en la muñeca derecha al finalizar una tanda. Se puso muy de verdad, incluso el gesto de matarlo recibiendo en los medios del que también salió prendido recibiendo un fuerte golpe en el vientre. Pinchazo y estocada. Ovación con saludos.
Largo y bajo, el primero, de nombre Aviador, amagó con saltar al callejón y no humilló de salida en el capote de Rafaelillo. Gazapón, se venía andando y sin fijar en los primeros tercios y cumplió sin más en varas. Sin celo ni entrega se movió en banderillas. Toro listo, avisado y ágil de cuello. Rafaelillo se dobló con el y lo lidió con inteligencia. Sobre las piernas, listo para aguantar dudas y regates, incluso para robarle algún muletazo suelto. Faena de mérito y esfuerzo. Estoconazo al segundo intento y gran ovación tras leve petición».
Burladero.com tampoco regatea elogios e indica que » Todo hoy en Las Ventas resultó muy murcianico. Complicada y peligrosa la corrida de Adolfo Martín, no busquen en la crónica la palabra ligazón o clase porque no la hubo. En cambio vimos una ardua batalla que exigió a la terna más de cinco sentidos. Gladiadores cuyo escudo era una simple tela al viento y delante un desfile de alimañas que buscaban más cuerpo que muleta. Uno tras otro, iban demostrando que los de Adolfo sabían latín y griego y no le puso las cosas nada fáciles a una terna superior. Rafaelillo, primer murciano de la tarde, estuvo soberbio en esa lucha de ante toros con ese plus de peligrosidad, experto en estas batallas. Firmeza absoluta en sus dos faenas y pudo tocar pelo en su primero si llega a entrar la espada. Robleño fue silenciado en ambas faenas y su toreo de lucha y aguante pasó más desapercibido entre los aficionados. Ureña, segundo murciano de la tarde, demostró un valor, hombría, templanza y mando que bien pudo tener premio gordo con el que cerró plaza, de nombre murciano, el tercero de la tarde. La corrida de Adolfo fue mala, de poco nulo juego aunque esa constante amenaza y riesgo del encierro no provocó el desidio en ningún momento. Cierto es que la terna, debería tener en su contrato y caché un plus de peligrosidad por la tarde lidiada en Madrid.
Lo mejor de la tarde llegó al final. Murciano fue el mejor toro de la corrida, tubo recorrido, transmisión y fondo, le faltó algo de motor por ponerle algún pero. Exigió orden y templanza que supo darle Paco Ureña. Verónicas cortas de recibo. Tanda por el derecho con mayor recorrido, lo empaló y lo volteó. Se levantó con garra y dejó otra por el derecho con mayor consistencia y largura. Naturales de uno en uno en la corta distancia con los cinco sentidos puestos. Se desplazaba el de Adolfo y Ureña lo administró con suavidad alargando la zurda con mucho mérito y torería. Verdad y sinceridad en su toreo. Pena el fallo con los aceros, tenía una oreja y media de peso. Pinchazo, bajonazo que hizo guardia y entera. Merecida vuelta al ruedo después de jugarse la vida sin contemplaciones. Brusca embestida del que salió tercero en el capote que condujo a la perfección el lorquino a la verónica. Corto recorrido del de Adolfo que humillaba y entraba a regañadientes a la muleta. Lo empaló y derribó, no fue la única en esta faena, varias palizas se llevó en la tarde de hoy, ninguna sin consecuencias graves. Poco juego y de nuevo faena de lucha y peligro. No pasaba ni uno y se la jugó y mucho al entrar a matar recibiendo. Pinchazo y entera y saludos del guerrero Ureña. Muy grata imagen que deja en Madrid como punto y final a una gran temporada».
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