Rugieron los «leones» de Murcia

[Img #7114][Img #7115][Img #7116][Img #7117]Rafael Rubio «Rafaelillo», Fernando Robleño y Paco Ureña cerraban ayer tarde la Feria de Otoño 2015 en Las Ventas. Lo hacían con una corrida muy seria de Adolfo Martín, que esperaba en chiqueros para rematar una temporada con tardes importantes de sus cárdenos. En ella, rugieron los leones murcianos Rafaelillo y Ureña, y hasta un sexto de Adolfo que llevaba por nombre «Murciano». Robleño estuvo voluntarioso y digno, pero la tarde de Ureña, del valor desmedido de Rafael y de un toro que se dejó por ambos pitones y que fue el mejor de la tarde.

 

«Aviador” llevaba por nombre el primero de la tarde, un toro de mediana estatura pero gordo, que se asomó al callejón de salida. Un primer puyazo arriba dejó Juan José Esquivel al cárdeno, que no se terminó de definir tampoco en el capote de José Mora. Mucho gusto mostró Rafael en el inicio muleteril, bajándole la mano y mostrando el regusto que ha mostrado durante todo el año. Al intentar la segunda tanda, le hizo un feísimo extraño, algo que le hizo sacar su instinto lidiador, aplaudido y reconocido por Madrid. A partir de ese momento fue sonsacando naturales aislados pero plenos de torería y voluntad por parte del murciano. Se llevó de su mano al tendido. Se atracó de toro Rafaelillo en una segunda estocada tras pinchazo.

 

Se empleó el segundo en el caballo tras un inicio frío en el capote de Robleño. Tuvieron que darle dos varas fuertes para que Paco Ureña entrara a un quite con más efectividad que estética por chicuelinas. Dificilísimo se puso el cárdeno cuando le plantó cara Robleño, queriendo rebañar en todo momento su cuello, con la cara alta y sin humillar ante la proposición de mano baja de Fernando. No tuvo opciones el madrileño. Una estocada despachó al cárdeno.

 

Con un ramillete de atropelladas pero pulcras verónicas recibió Paco Ureña al tercero, un toro cornipaso que, aunque tenía menos peso que sus hermanos anteriores, tenía la seriedad de un astado abierto de cuerna y amenazante de pitones. En los primeros tercios, y tras un cuidado tercio de varas, no se definió el de Adolfo, que decidió brindarlo Ureña al respetable madrileño. Tras una primera tanda pulcra se volvió alimaña el cárdeno, sabiendo perfectamente y en todo momento donde se encontraba el de Lorca. No se amedrentó Paco y tiró de raza para sobreponerse hasta a las tres volteretas que le propinó el astado. Al natural sonsacó muletazos con gusto para, al entrar a matar tras pinchazo, dejara una estocada y cobrara un fuerte golpe en el pecho.

 

Al cuarto lo recibió Rafaelillo a la antigua, abriendo hacia afuera el capote no sólo por la increíble arboladura de los pitones del de Adolfo, sino por su querencia a los adentros de inicio. Brindó Rubio al respetable y enseguida se puso delante de un toro que comenzó trasteo con la cara altísima y sin humillar en ningún momento. Tuvo emoción un toro peligroso en la faena, que se quedaba cortísimo y que no permitía ningún fallo. Un primer pinchazo y una estocada final acabaron con otra alimaña.

 

Emoción de salida mostró el quinto, que embistió rebrincado al capote de Fernando Robleño. Le pidió el carné a Juan Cantora en los pares un toro que se paró más que sus hermanos. En la faena de muleta tuvo que hacerle frente a un toro con embestida explosiva, que tenía una arrancada a partir de la mitad del muletazo con rabia. Le intentó imprimir suavidad Fernando sin brillo final. Dejó una efectiva estocada que lo tiró sin puntilla.

 

Paco Ureña sacó el corazón en la lidia de un sexto que tampoco se lo puso fácil a los de plata. Brindó el murciano a su padre y a l de Rafaelillo. Le dio tiempos perfectos Ureña, tocando suavísimo al toro que mejor embistió de todo el encierro. Se puso en el sitio Paco para torear de forma templadísima al toro de Adolfo, por naturales a pies juntos que literalmente pusieron al público en pie. Lo gozó Ureña para sacar el alma en derechazos de regusto y, cogiendo de nuevo la zurda, romperse de uno en uno al natural. Un epílogo por bajo fue el broche final, antes de un pinchazo y una estocada que hizo guardia que evitaron premio.

 

Ficha del festejo:
 
Madrid, domingo 4 de octubre de 2015. Toros de Adolfo Martín, bien presentados, serios, variados de juego, complicados y deslucidos los cuatro primeros; noble pero sin transmisión el quinto. El mejor, el sexto, con fondo, profundidad y clase. Rafaelillo, ovación con saludos y ovación con saludos; Fernando Robleño, silencio en ambos; Paco Ureña, ovación con saludos y vuelta al ruedo tras aviso. Entrada: Casi lleno. Se desmonteró en el    quinto Jesús Romero y destacó la buena lidia Raúl Ruiz.

 

Parte médico de Paco Ureña: «Contusión en el antebrazo izquierdo y en la muñeca derecha. Pronóstico leve que no le impide continuar la lidia. Firmado: Dr. Máximo García Padrós».
 
Textos y fotos:  cultoro.com para elmuletazo.com

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