La única ovación de la tarde en Las Ventas fue para el calasparreño Filiberto

[Img #7097][Img #7098]El murciano Filiberto se presentaba ayer en Las Ventas abriendo la Feria de Otoño, en un cartel que tenía el interés de ver los novillos de El Torreón, de Cesar Rincón, a Joaquín Galdós que venía de indultar en Arnedo y al salmantino Alejandro Marcos.
 

La novillada decepcionó por su falta de fuerzas, clase y casta, incluido el sobrero de Dolores Rufino , que resultó brusco y con más movilidad que clase.
 

Muchísima fuerza le faltaba a un primero muy terciado para la presencia que exige Madrid y al que Filiberto intentó capotear con lucidez de salida. Se cayó en varas y fue protestado fuertemente sin devolución presidencial. Aun así, brindó al público el murciano antes de dejar tres series sin enjundia por la falta de celo del animal, que fueron pitadas por la afición madrileña. Por bernadinas selló valor y, a espadas, Filiberto dejó dos medias traseras que escupió y que estropeó con el descabello. 
 

En corto y sin celo inicial embistió un segundo que tampoco hizo honra a la seriedad venteña. Se hizo con él Marcos de capote ante un novillo que no terminó de encelarse en el jaco. Sin emoción se comportó en un inicio muleteril en el que Marcos le puso enjundia. Fiel a su concepto el charro, aprovechó hasta donde pudo la gasolina escasa de un flojo animal hasta que terminó sacándoselos de uno en uno y en corto en la misma raya del tercio. No pudo más Alejandro. A espadas dejó una estocada que requirió de descabello. Silenciado.
 

Tampoco pasaron a la historia ni las verónicas de Galdós al tercero ni las robóticas chicuelinas de Filiberto en el quite. Mostró falta de fuerza otro novillo que pecó de baja presencia ante un peruano que inició faena a diestras pero no pudo hacer nada ante un animal que se venía a menos en la mitad del viaje. Con la gasolina justa del animal aguantó lo que pudo un Galdós con hambre frente a otro marmolillo indigno de Madrid. Un pinchazo hondo y una entera acabó con el de César Rincón antes de ser silenciado.
 

Un punto más de presencia tenía el cuarto, al que Filiberto le comenzó trasteo en el centro del anillo a diestras para que el animal se le viniera con prontitud. Le molestó el viento en una segunda tanda por el mismo lado, pero logró acoplarse al natural en dos series posteriores que tuvieron regusto y estética. Pronto lo cantó Madrid, para que en los finales se gustara por bernadinas y estropeara la faena con la espada.
 

Para atrás se fue el protestado de salida quinto. Infame presentación tenía para Madrid y, para mayor inri, se cayó tras el jaco. Fue devuelto y salió un sobrero de Dolores Rufino. Manso de bandera fue un sobrero que se lo puso difícil a un Marcos que le plantó cara con gallardía. Al hilo de tablas buscó muletazos con calidad antes de dejar una estocada que valió.
 

«Fanangoso» llevaba por nombre un sexto con el que saludó en palos Raúl Adrada. No tuvo material Galdós en faena, topándose con un animal desrazado y sin clase. No hubo emoción. Un espadazo terminó con el animal. 

 

FICHA DEL FESTEJO
 

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Feria de Otoño, primera de abono. Más de 17.000 personas en los tendidos.
 

Novillos de El Torreón, justos de presencia. Flojísimo y descastado el primero; sin emoción el mortecino segundo; un marmolillo sin alma el tercero; de transmisión a menos el cuarto; manso el quinto; deslucido el sexto.
 

Filiberto (salmón y oro): silencio y ovación.
 

Alejandro Marcos (corinto y oro): silencio y silencio.
 

Joaquín Galdós (ciruela y oro): silencio en ambos.
 

 

FOTOS: LUIS SÁNCHEZ OLMEDO 

Los comentarios están cerrados.

Subir ↑