Esta tarde Filiberto tiene uno de los compromisos fuertes de la temporada: Arnedo. El de Calasparra cortó una oreja en Algemesí y otra vez la espada lo dejó sin la puerta de grande. Hoy esta no se le puede escapar, ya que el festejo se produce tan solo dos días antes de presentarse en Madrid, en la que bien podría ser su última novillada de temporada.
Un triunfo en Arnedo, en donde se enfrentará a reses de Guadalmena, alternando con Pablo Aguado y Luis D. Adame, levantaría una gran expectación en la afición madrileña. Este no es el público del verano en Las Ventas, son los abonados de toda la vida y los que acudan por su cuenta entre ellos más de un centenar de calasparreños. Afición que le gusta medir a los toreros, que observan su colocación, si existe o no emboque, si se utiliza o no el pico de la muleta, como templan o matan… un público duro que todo aquello que premie tiene el doble de valor que en cualquier otra plaza del mundo.
Filiberto, su apoderado, la cuadrilla, los más cercanos… van con una moral de hierro esta tarde a Arnedo. Si un novillo de Guadalmena le embiste, y estos acostumbran a hacerlo, el torero lo puede montar un taco, y esto es fundamental para levantarle la moral ante lo que le espera dos días más tarde, en donde ya no existen revalidas, sino está por medio la graduación.
