Andy Cartagena avasalla en Murcia cortando cuatro orejas y un rabo

[Img #6958][Img #6959][Img #6960][Img #6961]Sin duda, la Feria Taurina de Murcia, no podía tener otro broche de oro que no fuera la salida, a la Ronda de Garay, de los tres rejoneadores a hombros de los “capitalistas” y con la afición agolpada en los pasillos y accesos del coso de la Condomina. Una corrida, ya tradicional, que este año ha tenido una sensible mejora con relación al anterior en lo que a asistencia de público se refiere. Ya lo habíamos notado, a lo largo de la mañana, con un gran ambiente en los patios, aledaños del coso murciano y sobre todo en las taquillas de la Plaza. Ya, por la tarde, desde primeras horas cafeterías y terrazas estaban llenas y, lo mejor, largas colas ante las ventanillas para la adquisición de entrada. Esa expectación se vio reflejada en el aforo, tres cuartos de la plaza, y especialmente “lleno” en el tendido de sol. En la de ayer, la sombra, tuvo “huecos” sin embargo en los tendidos de sol no cogía un alfiler. Si la comparamos a la del año anterior donde hubo media plaza, siendo benévolos, el acierto de la empresa al “programarla” en el domingo posterior a la Romería, como siempre fue, ha dado resultados positivos.

 

Vayamos con el festejo. Se lidiaron seis toros de la ganadería gaditana de Fermín Bohórquez. Toros “con romana”. Sus pesos oscilaron entre los 512 y los 580 kilos. Nobles, bien presentados, con movilidad y que sirvieron para el rejoneo. A excepción del primero algo falto de fuerzas y el quinto que tenía un defecto en la vista y que obligó a Sergio Galán a aligerar la faena y prescindir de adornos. Por lo demás, el encierro, no tuvo mayores problemas.

 

Andy Cartagena se lució en el primero poniendo banderillas al quiebro a la grupa de Sol y Sombra. Un tordo lusitano con ocho años y que fue todo un espectáculo. El de Benidorm, a la hora de entrar a matar lo hizo en dos tiempos pues no estuvo seguro de clavar el rejón en sitio idóneo. Rectificó sin apenas percibirlo el respetable, corrigió la trayectoria del estoque y lo dejó en todo lo alto rodando, Mosquetero, sin puntilla. Fuerte petición y dos orejas que le concedió la presidencia.  En el segundo, tras la merienda, Andy Cartagena desató el delirio en los tendidos que se puso en pie en distintas fases de la lidia. Comenzó montado a “Gorrión” con el que puso dos rejones de “hoja de higuera”. Después sacó a “Iluso” con el que puso un solo par de banderillas pues, inmediatamente, cambió su montura y apareció sobre “Pericalvo” un precioso caballo portugués, negro azabache, con diez años de vida que desató el delirio en los tendidos. Quiebros, toreo con la cola del caballo, el teléfono. En fin una lidia perfecta entre el “tremendismo” que tanto gusta al público y la correcta doma de un caballo para torear. Cambió de montura para ejecutar la muerte suprema y salió montando, de nuevo, a Iluso con el que logró una estocada certera algo caída. El público pidió con insistencia los trofeos y, José Miguel Muñoz Conesa que ayer presidía en el palco, concedió las dos orejas.

 

Pero el delirio se desató en la lidia del cuarto, tras la merienda, segundo del lote que le había correspondido al alicantino. “Jubiloso” que así se llamaba el toro presentó batalla desde los primeros momentos cuando, Andy. Montaba a Gorrión. Después sobre Iluso siguió con la misma suerte y el “extasis” llegó a los tendidos montando a Pericalvo un caballo negro azabache con el que el alicantino puso banderillas de todas formas y maneras que lleva en su amplio repertorio. Le ofreció los pechos de la montura para lidiarlo de frente, quiebros en los adentros y en los medios. El público estaba puesto en pie. Tras un certero rejón de muerte que le hizo rodar sin puntilla al de Bohorquez, y ante la insistencia del público, se le concedieron las dos orejas y el rabo.

 

Salió, en segundo lugar, “Jabalpul” para ser lidiado por Sergio Galán. El caballero madrileño se encontró con un toro, muy bien presentado, pero escaso de fuerzas que ya avisaba de sus mermadas facultades nada más pisar el albero. Galán así lo entendió y únicamente puso un rejón de castigo montando a “Descarado”. Después movió la cuadra y sacó a Ojeda y Titán para poner banderillas. Pero lo mejor vendría después a lomos de “Fado” Un precioso tordo lusitano de ocho años con el que puso banderillas cortas, rosas, hizo el teléfono y dos pares más de banderillas largas tras pedir permiso al palco. Utilizó también esta montura para entrar a matar y tras un pinchazo consiguió una estocada con la cual, el toro, rodó sin puntilla. El palco le concedió una oreja pues al fallar con los aceros, el público, se enfrió en la petición de trofeos. Algo parecido le ocurrió en la lidia del segundo de su lote, quinto de la tarde. “Jubiloso” que así se llamaba el toro, presentaba problemas de visión por el ojo izquierdo lo que impidió al madrileño a poder lucirse durante la lidia. Galan, en este segundo toro de su lote, volvió a montar Amuleto, Ojeda, Apolo y en último lugar, de nuevo, a Fado. El rejón de muerte le planteó problemas, en la tarde de ayer, y dio tres pinchazos y una estocada por cierto, tras un inoportuno tropezón del caballo que llegó a ser embestido, sin consecuencias, por el toro. Tras la faena y ante la petición del respetable, la Presidencia, le concedió una oreja.

 

Por su parte, cerrando la terna, actuó el portugués Diego Ventura que no tuvo suerte con el estoque en su primer toro tras haber realizado una faena espectacular que llegó, con fuerza, a los tendidos. Fue su caballo “Sueño” , un castaño lusitano de cinco años, con el que Diego ejecutó una preciosa lidia que gustó mucho al tendido. Arriesgó muchísimo por los adentros, realizó quiebros espectaculares y expuso en todo momento especialmente en banderillas cortas. Pero le falló el acero y entró tres veces pinchando en cada una de ellas. A la cuarta logró una estocada un poco trasera pero que fue suficiente para que el toro rodara. Se le concedió una oreja. En el que cerró plaza, “Resentido”, último toro de la Feria Taurina del presente año Diego montó en primer lugar a un caballo precioso anglo-árabe de siete años de edad que responde al nombre de Suspiro. Nazarí y Roneo fueron las cabalgaduras que utilizó en banderillas  y para el último tercio de la lidia sacó un precioso ejemplar, por nombre Remate, caballo lusitano de capa albina bellísimo. Tras poner sobre esa montura banderillas cortas y realizar distintos adornos de doma, el portugués, falló con el descabello al echar pie a tierra. Sobre la montura dio una estocada, hasta la empuñadura, pero que quedó muy trasera. El toro no se echaba y tuvo que bajar de la cabalgadura para utilizar, a pie, el descabello. Entre los nervios, el final de la corrida, la gente abandonado irresponsablemente los tendidos y que el toro no “se descubría” el rejoneador pasó un calvario para que doblara el último toro de la Feria. Tras ocho intentos, el de Bohórquez, rodó por el albero de la Condomina. Hubo petición e insistencia desde los tendidos y se le concedió una oreja.

 

Pasadas las nueve de la noche, el público, abandonaba la Condomina y por su puerta grande salían a hombros los tres caballeros rejoneadores que habían protagonizado el último festejo del abono de Feria. La mejor fotografía, sin duda, como colofón de nuestro ciclo ferial septembrino.

 

Ya nos queda menos de un año para volver a vivir una nueva Feria de Murcia, pues en el 2016, la Virgen de la Fuensanta bajará a la ciudad el jueves día uno. El día de la Romería será el martes trece y la Feria Taurina de Murcia, si Dios quiere, comenzará el domingo día 11 y finalizará al domingo siguiente 18. Vayan anotándolo en su agenda pues, todos, tenemos un compromiso de asistencia a la más que centenaria y querida Condomina. Ah, por favor, que no falte nadie.

 

 

Alberto Castillo

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