Paco Ureña se juega la vida para abrir la puerta grande y salir a hombros

[Img #6887][Img #6888][Img #6889][Img #6890][Img #6891]Lo de Paco Ureña ayer tiene un mérito enorme, que si de cara a un futuro no reconoce la empresa, se lo recordaremos. Cuando un tío se juega la vida de verdad, ante un toro, lo de menos es lo que haga ante un oponente parado, que se quedaba a medio pase, que tiraba gañafones, que tenía un par de pitones, que te pega una voltereta… ante un toro de estas características, el lorquino le sacó todo lo poco que tenía y cuando esto ocurrió, se metió entre los pitones en un «tu o yo» sin importarle nada más. Un gesto de esta honradez y hombría, hacía tiempo que no lo veía en la vieja Condomina. Ureña no solo se ha ganado el total y absoluto respeto de una afición, sino que Ángel Bernal tiene que tratarlo en la próxima temporada como merece y se ha ganado. Un arrimón de verdad y con verdad, una afición que rompe muros, una fe ciega en lo que hay que hacer para comer de esto, unas ganas de abrir una puerta grande como jamás he visto… y así lo entendió el público.

 

Se puede torear con mucho gusto, que Paco lo tiene, mandar y templar a un toro, aprovechar su embestida larga y noble, su raza, su nobleza… pero cuando no hay bravura, ni casta, ni recorrido… hacer lo que ayer hizo el lorquino, es para quitarse el sombrero.

 

En su primero, algo más bonancible, Paco se lució con el capote en la puerta de chiqueros en donde tuvo que ir a buscar al de Fuente Ymbro. Con la muleta comenzó con unos estatuarios al hilo de las tablas, para luego en los medios ligar las tandas de derechazos y probarlo una vez por la izquierda. Terminó con unas manoletinas que le costó una eternidad que se las tragara el toro. Este toro fue el único salvable de un mal encierro de Ricardo Gallardo. Lo mató de pinchazo y estocada y cortó la primera oreja de la tarde. Gustó mucho Ureña.

 

Abrió  cartel Juan José Padilla, al que en Murcia se aprecia, pero el jerezano pasó prácticamente desapercibido por La Condomina. En el tercio de banderillas a su primero que compartió con Escribano, no pasó de lo tradicional sin ninguna espectacularidad. Con la muleta estuvo vulgar, es más los doblones que dio por bajo a su primero, lo rompieron y cuando quiso pegarle algún derechazo o natural, el toro se le paró.

 

En su segundo estuvo mejor con los palitroques, ante un toro sin recorrido y que se quedaba corto. Fue una faena sosa y gracias a la estocada se le obligó a dar la vuelta al ruedo.

 

Escribano se presentaba en Murcia, y pasó el examen con aprobado. Bien con el capote, también consiguió buenos muletazos por ambos pitones con el trapo rijo. Nadie le niega que estuvo muy dispuesto, que se arrimó de verdad y que tras un pinchazo y estocada saludo desde el tercio.

 

Fue en el quinto donde se la jugó de verdad en un par al violín al quiebro del que salió prendido de milagro. Muy voluntarioso con la muleta ante un toro que no colaboró. Lo mejor la estocada, que le valió una generosa oreja.

 

La tarde no obstante tuvo nombre propio: Ureña. Gusto, personalidad, ambición y un valor desmedido que ha calado en todo el público.

 

Ficha del Festejo:

 

Plaza de Toros: Murcia

Festejo: Corrida de toros (Tercera de Feria)

Toros: reses de Fuente Ymbro, alguno bien presentado, otros con poco volumen. El más descarado el sexto. Faltos de raza y que dieron mal juego.

Toreros:

Juan José Padilla: Estocada (Saludos) y Estocada (Vuelta al ruedo)

Manuel Escribano: Pinchazo y estocada (Saludos) y Estocada (Oreja)

Paco Ureña: Estocada (Oreja) Media estocada (Oreja)

Entrada: algo más de un tercio.

Incidencias: Corrida de la Prensa. Se le entregó un obsequio a cada matador y ganadero tras el paseíllo. En el descanso la empresa también tuvo un detalle con el más que centenario Canito, el gran fotógrafo taurino que presenció el festejo.

 

GONZALEZ BARNES

 

Fotos: EL MULETAZO

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