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Es y debe ser un ejemplo para las nuevas generaciones de toreros. Siempre Murcia le había ido bien, aquí lleva indultados cuatro toros, y en el año de su veinticinco aniversario de su alternativa, el valenciano no vino a cubrir el expediente.
Su cabeza privilegiada, su excepcional técnica y su indiscutible magisterio, le hizo mantener en pie toros inválidos, empezar toreándolos a media altura, para al final bajarle la mano, sentirse en todo momento y metiéndose al público en el bolsillo. Fue la tarde de Enrique Ponce.
Y no pudo empezar mejor, cuando al acabar el paseíllo el presidente del Club Taurino de Murcia, Alfonso Avilés, le hizo entrega de una imagen en terracota de la Virgen de la Fuensanta, la Patrona de Murcia que había sido llevada en romería hasta su Santuario desde la Catedral de esta ciudad acompañada de miles de murciano.
Y parece como si «La Morenica», como en la huerta se la llama, tendiera su manto sobre el diestro de Chiva, y ante un encierro pésimo de Las Ramblas, le tocó lo poquito que dos toros se dejaron. La corrida manseó, se calló, sin ninguna raza, bien presentados, pero sin gas ni transmisión. Algunos pitados en el arrastre y otros abroncados.
Un Ponce inspirado entendió a su primero. Muleta a media altura, arrancando el muletazo desde abajo para subirle el trapo en el final del mismo, muchos espacios muertos, dejando al toro respirar, y así poder enlazar la siguiente tanda. Molinetes y adorno, siempre por arriba, permitieron que tras una gran estocada se le concediera una oreja.
Su segundo tuvo unas características similares, la única diferencia estuvo en que tenía un tanto más de motor, lo que aprovechó el valenciano para ligarle tandas de derechazos y naturales terminadas con bellos adornos que llegaron a los tendidos. La fase final de la faena con un toro cerrado en tablas en donde Ponce le recetó diversos muletazos con ambas manos y terminó la misma con un desplante rodillas en tierra para volver a coger la muleta y pegarle un pase de pecho como punto final. Aquello fue la apoteosis. Mató de estocada hasta las cintas de efecto fulminante, se pidieron las orejas y el presiente otorgó dos que le permitían abrir con autoridad la puerta grande.
El peor lote de la tarde le tocó con diferencia a José Mari Manzanares. Su primero fue un inválido que perdió tres veces las manos ya en el capote, volvió a hacerlo en dos tras salir del caballo y otra más cuando se quiso probar. La plaza fue un clamor pidiendo el cambio que el presidente de manera incomprensible no concedió.
La faena de muleta estuvo carente de emoción y trasmisión. No obstante José Mari consiguió sacarle algún muletazo, pero aquello aburría a las paredes. Mató de tres pinchazos y estocada y fue aplaudido mientras que el toro abroncado en el arrastre. También hubo pita y protestas a una presidencia que estuvo ciega.
El segundo aunque no rodó por el albero fue un toro manso, parado y al que era imposible robarle un muletazo por lo que Manzanares optó por abreviar matando de gran estocada. Saludos del torero al público y gran pitada para el de Las Ramblas.
Se dejó el primero de Cayetano. El torero lo recibió con el capote por verónicas con una rodilla en tierra. Tras el tercio de varas también empezó con pases ayudados por alto hasta llevarlo a los medios, pero ahí volvieron a verse las carencias de un toro que no repetía de decía nada. Estuvo Cayetano siempre por encima de él y nadie puede negarle su predisposición. Tras matar de estocada fue premiado con una oreja.
El que cerraba plaza fue el de mayor volumen del encierro y con mejor presencia, pero dentro no llevaba absolutamente nada, a excepción de mansedumbre y desentenderse de los engaños. Cayetano abrevió y a paso de banderillas tuvo que entrarle a matar ya que el toro no cuadraba. Estocada y descabello acabaron con la vida de este «regalito».
Como decíamos al principio la tarde tenia nombre propio no falló en Murcia ante un público que le respeta y que le ha visto escribir con letras de oro parte de la historia de esta plaza en los últimos veinticinco años.
FICHA DEL FESTEJO
Plaza de toros: Murcia
Festejo: Corrida de toros (2ª de Feria)
Toros: Se lidiaron reses de Las Ramblas, que dieron mal juego en líneas generales. Blandos, faltos de casta y bravura solo los salvó su aceptable presencia, varios de ellos fueros pitados o abroncados en el arrastre. Una mala corrida.
Toreros:
Enrique Ponce: Estocada (oreja); estocada (dos orejas)
Manzanares: Tres pinchazos y estocada (saludos); en su segundo estocada (saludos)
Cayetano: En su primero estocada (oreja); en el que cerraba plaza estocada y descabello (palmas)
Incidencias: José Mari Manzanares realizó el paseíllo llevando a su hijo de la mano. Hubo un recuerdo para Enrique Ponce con motivo del veinticinco aniversario de su alternativa. Al acabar la corrida el de Chiva salió a hombros.
GONZALEZ BARNES
Fotos: EL MULETAZO
