El único problema que tiene Pedro Chicote es el lio que lleva. Como mánager de su mujer la cantaora Marina Heredia, hoy está en Granada, pasado en Pamplona y el mes que viene en Brasil. De la noche a la mañana se hace cargo de la Feria del Arroz, y pocos días después de Melilla, en donde ha presentado y anunciado una corrida de toros. Esto, el campo, los medios de comunicación, los aeropuertos y otros negocios, hacen imposible hablar por teléfono con él, que mantengas un contacto más directo… pero nadie lo va a cambiar.
Lo que tiene que hacer Calasparra es no cambiarlo, que no salga pies en polvorosa de allí, porque pese a que no termine de atar alguna cosa, este tío vale, es valiente, le gustan los retos, sabe lo que quiere y lo que no, tiene su personalidad es manejable hasta donde el quiere, aunque a algunos asesores que ha tenido en Calasparra sería para darles de comer aparte, y se ha dado cuenta.
¿La clave? No hay más clave para que Chicote siga, que se cumpla el reto que le hizo a Calasparra: «ustedes me respaldan en la taquilla, y no solo vamos a hacer la mejor feria de novilladas de España, sino que muchos toreros se van a pegar bofetadas por venir aquí».
De momento no le ha dado miedo recuperar la sexta novillada picada, buscar soluciones urgentes y eficaces a los incumplimientos de algún ganadero, contar con los murcianos… si es que, no se le puede meter mano por ningún sitio. Todo, hasta la venta de abonos, va sobre ruedas.
