Es la primera vez que veíamos algo, similar. En los cuatro burladeros de la plaza que dan al ruedo, hemos visto escudos de ciudades, logotipos, propaganda, decoración floral, fecha de aniversarios… pero reproducciones de pinturas de clásicos y antiguos carteles, nunca.
Es un detalle bonito, los toros son cultura, y mezclar la pintura con el arte efímero que el torero es capaz de desarrollar en el ruedo, es para aplaudir la idea. La pena va a ser ver derrotar a los toros en los mismos, pero tampoco esto es mal síntoma para el posterior juego de la res.
Como bien saben la plaza de toros de «La Deseada», en Cieza, es de propiedad privada de la familia López, lo que aprovechamos para enviar un fuerte abrazo a don Andrés, y en la actualidad está siendo gestionada en la parte empresarial por la sociedad que preside el maestro José Ortega Cano.
Bienvenidas sean aportaciones de este tipo a la Fiesta, y en especial a esos edificios (catedrales del toreo) que forman parte de nuestro patrimonio artístico.
