Las orejas, que son importantes, a veces son lo de menos. Que por trofeos Filiberto fuera el triunfador de la recién terminada Feria de Blanca, es incuestionable, como lo fue el año pasado en donde en su encerrona ante cuatro novillos cortó seis orejas y un rabo.
Filiberto fue el triunfador del ciclo porque el domingo demostró su madurez, su personalidad, su tranquilidad el hacer el toreo FUNDAMENTAL, que no es otro que torear por ambos pitones, rematar con el de pecho, no mover la zapatillas, bajar la mano… algo que para algunos es BASICO, seguramente porque es lo que se enseña a todos los alumnos de las escuelas taurinas para hacerlo ante los becerros, ¡pero amigo! como se interpreta ese básico toreo, es harina de otro costal, y por eso se triunfa, se cortan los orejas, toreas un mínimo de 20 novilladas al año, vas a Valencia, Sevilla, Albacete, Bayona, Arnedo, Algemesi, Calasparra… y nadie se detiene en matices tan absurdos como ese que sin duda tienen la mala intención de restar méritos y alivian dolores de estómago a quien no se quiere rendir ante la evidencia.
