Un novillo de Cebada Gago mata de 6 cornadas a un aficionado en Blanca

[Img #6311][Img #6312][Img #6313][Img #6314]Nada han podido hacer los doctores Galindo y Ríos por salvarle la vida al aficionado cogido ayer en el Encierro de Blanca. El doctor Galindo, tras operar al herido con otros varios doctores ya manifestó que:

 

«En mi vida profesional ligado a la cirugía taurina,  me he encontrado con nada igual. El novillo lo ha cosido a cornadas. Lleva heridas en el  hemitorax, abdomen, en las dos ingles, recto, femoral… ha sido muy gordo. Ha habido que reconstruir muchas partes dañadas. En Blanca paramos la hemorragia de la femoral, pero allí no se podía hacer todo, de ahí que decidimos el traslado inmediato a la Arrixaca y hemos estado en el quirófano con él casi cuatro horas».

 

Si su vida corre algún peligro, el buen galeno murciano, recién salido del quirófano,  y titular de la plaza de Blanca, como de otras de nuestra Región, señaló que «su estado no es muy grave, ni gravísimo, es crítico, aunque sea duro decirlo se debate entre la vida y la muerte».

 

Con respecto al otro herido, también nos dijo que «se le hizo una primera cura en Blanca y se le trasladó al hospital de Cieza. Lleva una herida por asta de toro en un glúteo, pero su pronóstico es leve, al menos por lo que nosotros vimos cuando lo atendimos».

 

El percance se produjo a los pocos metros de la salida de los corrales de los toros. El aficionado se encontraba en la segunda fila de la empalizada, cuando el novillo número «36», de nombre «Dormilón» de Cebada Gago, lo prendió por la pierna y ya con él en el suelo se cebó a pegarle cornadas durante un minuto interminable y el pavor de la gente que estaba siendo testigo de la escena.

 

Según la Policía Local, los hechos ocurrieron sobre las 15.37 horas,  en el principio del encierro, y  minutos más tarde,  nuevamente la Policía Local de Blanca alertó de una nueva cogida, que no tuvo las gravedad de esta.

 

El aficionado, que fue ingresado en la UCI del Hospital Virgen de la Arrixaca, tenía 55 años y murió al filo de la una de la madrugada. Se llamaba Rafael Ibáñez Miñano.

 

Textos: GONZALEZ BARNES y ANTONIO JOSE CANDEL


Fotos. La Verdad (portada) e Ibernon

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