Se puede luchar contra viento y marea, pero cuando no existe ni uno ni otro, es imposible la navegación, y eso fue lo que le ocurrió ayer a Paco Ureña en Mont de Marsan, en donde en primer lugar le tocó un toro sosote, sin recorrido, carente de transmisión… ante el que el lorquino quiso hacer lo imposible para hacerle faena, pero el de Victorino no tenía opción para el triunfo. Firme, con enormes ganas, hasta el extremo que no quererse quitar de la cara de su oponente ante un perón, quedando a merced de este aunque afortunadamente no hizo por él. El estoconazo fue espectacular y el público le obligó a saludar desde el tercio.
El que rezaba plaza, fue un marmolillo. ¿Ustedes se imaginan lo que es no poderle sacar un muletazo? Pues así fue el toro, totalmente parado, sin hacer el más mínimo amago de embestir. Ureña se estrelló ante una pared. El toro solo tuvo muchos kilos y caja, excelente para el carnicero, imposible para un torero.
La corrida fue mala en línea generales porque a El Cid le tocó un primero muy serio de Victorino Martín que tras un primer puyazo en el que se empleó con fijeza, comenzó a orientarse y a defenderse en banderillas. Complicado para estar delante, orientado y gazapón, no anduvo El Cid confiado con él en una labor de aliño. Alto y corniabierto fue su segundo, un toro que embistió al ralentí y con el que el sevillano se reencontró en un inicio reposado, sereno, tirando de su oficio para sacar series estimables de derechazos. Toreó a compás abierto al natural frente a un toro que se vino a menos. En un momento de descuido, fue cogido aparentemente sin consecuencias. Tras fallar con la espada, saludó una ovación.
A Alberto Aguilar le cambiaron su primer Victorino por un Cebada Gago. El madrileño instrumentó una faena meritoria ante un toro que comenzó a descomponerse y a calamochear a partir de la segunda serie. Se acostaba el toro por el pitón izquierdo. Remató su actuación de una estocada entera y un golpe de descabello. En bravo se empleó el quinto toro de Victorino Martín, cumpliendo en el segundo encuentro en el caballo. Con mucha emoción se arrancaba el toro, sabiendo también lo que se dejaba atrás. Se revolvía como un gato y se ponía peligroso en cuanto tocaba la muleta. Valiente anduvo el madrileño frente a un animal complicado.
Ficha del festejo
Mont de Marsan (Francia), domingo 26 de julio de 2015. Toros de Victorino Martín, justos y desiguales de presentación, de pobre juego en líneas generales; y Cebada Gago (2º bis, deslucido). El Cid, pitos y ovación con saludos tras aviso; Alberto Aguilar, ovación con saludos y palmas tras aviso; Paco Ureña, ovación con saludos y silencio. Entrada: Lleno.
Fuente: Aplausos.es
