¡Maldita espada!, le quitó cuatro orejas a Rafaelillo ayer ante los Miura en Valencia

[Img #6079][Img #6080]Ahora que Simón Casas no lo ponga en Fallas el año que viene. Ahora, que venga con milongas el francés elogiando a Rafaelillo ante los micrófonos de Canal Plus. Ayer pudo montar uno de los líos más grandes de la temporada, si no falla con la espada, porque en sus manos tuvo cuatro orejas que al final se quedaron en una. El año pasado, en esta misma Feria, Rafa triunfó ante un Cuadri, y ayer lo hizo de manera rotunda ante tres Miuras. Vamos a ver quién lo ningunea para la próxima temporada para San José. Vamos a ver los premios que le dan por lo de ayer. La crítica nacional ha sido unánime. Como lo fue en Madrid, y mientras Rafa triunfa en estas plazas, y en Mont de Marsan, no lo vamos a ver este año ni en Murcia, ni el Calasparra… Para ponerles una medalla a Bernal y Chicote, aunque en este último caso habría que darle una banda al Club Taurino de esta población, a esa asociación que hay, a la Peña Filiberto, a Joaquín Caballero… por no presionar sobre la empresa.
 

También vamos a esperar los argumentos de Angelito para el 2016, año en el que el murciano cumple 20 de la alternativa.
 

Tras esta entradilla de El Muletazo, lean lo que dice la prensa escrita y digital de este país, sobre la actuación de Rafaelillo ayer en Valencia:
 

 

elmundo.es
 
Al alto, largo y cárdeno quinto, Rafaelillo le jugó los brazos y la mano exterior poderosamente alta en lámina de finales del XIX. Antes le había tirado dos largas cambiadas de rodillas. Pero la fotografía fue para la media verónica tan bien volada. Vaya tarde de profesional curtido. Y no sólo. Porque llegada la hora de torear, en el concepto moderno del verbo, Rafael de Murcia toreó asentado, relajado y a la altura del buen miureño por la mano derecha en una faena que había empezado de hinojos. Y al natural también, echándole las telas lacias, enfrontilado, atalonado, hasta atrás y sobre todo qué despacio… Como en Madrid, en aquel faenón de San Isidro, pinchó y pinchó. Soberbia de cabo a rabo la tarde de Rafaelillo, que cambió las orejas por una vuelta al ruedo con sabor de puerta grande!
 
Zabala de la Serna
 

 

ABC.es
 
Rafaelillo recibe al primero a portagayola, repite la larga cambiada; se cae al llevarlo al caballo, sufre un puntazo en el muslo. El toro corta en banderillas. Muletea con valor y conocimiento por la derecha (el lado bueno), empapándolo en el engaño, hasta que el toro aprende, saca peligro: una porfía a la antigua, de mérito. Pierde el trofeo al matar. El tercero acude al caballo de lejos dos veces, en una hermosa suerte de varas. Rafael saborea su nobleza con torería y oficio, logra naturales francamente buenos. Se vuelca en la estocada pero el toro tarda en caer: a pesar del aviso, justa oreja. Vuelve a recibir de rodillas al quinto, muy serio, que va de largo al caballo. Quite lucido del sobresaliente, Víctor Manuel Blázquez. Comienza Rafaelillo de rodillas, liga muletazos lentos, con mando y gusto. El toro es noble pero es un Miura, tiene sus teclas. Se ve al diestro muy seguro, toreando a placer, en una faena medida. Otra vez, pierde trofeos y la puerta grande por la espada. 
 
Andrés Amorós
 

 

mundotoro.com
 
El murciano lo volvió a hacer. Volvió a poner a todos de acuerdo con su toreo de fondo y forma. Expresión en la estética e importancia alargando los muletazos, citando de frente o yéndose al pitón contrario. O incluso desmayado. Lo hizo todo en otra tarde redonda. En cambio Escribano tuvo que sudar el triunfo con un lote que no se lo puso nada fácil. Con la camisa hecha jirones abandonó la plaza pero con el regusto de no dejarse ganar la pelea de gallos con la que se cerró una más que triunfal Feria de Julio. Rafaelillo estuvo perfecto con el quinto. Desde el recibo capotero con dos largas y gustándose a la verónica con las que sacó al toro a los medios, hasta en los doblones finales. El murciano trató al grandón Miura como si fuese bueno para templarlo, alargar la embestida, tocarlo suave y, además, ponerse bonito. Confiado y entregado, la faena fue en todo momento in crescendo que llegó al punto máximo en un cambio de mano de cartel. Al final, se repitió la historia de Madrid: la espada solo le evitó que saliera en hombros pero ya tenía el reconocimiento de los aficionados.
 
Marcos Sanchidrián
 

 

Ficha del Festejo (Aplausos.es)
 
Valencia, última de la Feria de Julio. 26 de julio de 2015. Toros de Miura, un sobrero de El Ventorrillo (2º bis), de dispares hechuras y juego desigual. Los mejores 3º y 5º. Rafaelillo, ovación con saludos tras aviso, oreja y vuelta al ruedo tras aviso; Manuel Escribano, ovación con saludos, silencio y oreja. Entrada: Media plaza. Los toreros fueron obligados a saludar tras romperse el paseíllo.

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