Ayer fue intensa jornada de entrenamiento para Filiberto Martínez, quien quiere llegar perfectamente rodado a la corrida del Día de los Satos en Calasparra, que supone su reencuentro con su plaza y afición.
El torero, acompañado de Gonzalo González, se desplazó a Mérida a la ganadería de Juan Manuel Criado, en donde el novillero mató dos toros a puerta cerrada, y toreó dos vacas. Tantos los cuatreños como las eralas valieron y Filiberto se sintió confirmando un excelente momento de forma y artístico.
Los toros y vacas fueron de encaste Vistahermosa-Parlade- Juan Pedro Domecq.
Desde su última actuación no ha habido semana en la que el calasparreño no matase uno o dos toros, por lo que a las cinco novilladas en las que se ha vestido de luces, llega a su compromiso del día 30 como si hubiera toreado el doble.
