Dos toreros murcianos, hicieron ayer tarde el paseíllo en la clase práctica de corto, organizada por la Escuela de Alicante, incluido en la programación de la Hogueres de San Joan, que este año están dedicadas al maestro Manzanares.
El festejo se hizo demasiado largo ya que se lidiaron seis erales de
López Gibaja y dos añojos de Ruiz Palomares, para ocho alumnos de distintas Escuelas.
La primera oreja de la tarde la cortó Marcos «Patanegra», que entendió muy bien al novillo por el pitón derecho. «Patanegra» ya actuó en la Feria de Murcia del año pasado y el de Cuenca dejó buen sabor de boca.
Cristian Ortuño se sobrepuso a las dificultades del novillo, demostró mucho valor y se metió en el bolsillo a sus paisanos al estar acertado con la espada, lo que le llevo a cortar dos orejas y convertirse junto a Álvaro Cano en triunfador del festejo.
El tercer espada fue el murciano José Nicolás, quien estuvo digno y torero con el capote. La faena de muleta fue de más a menos y le faltó cierto acoplamientos. Con la espada se eternizó y fue aplaudido al terminar con su oponente.
Adrian Velasco se encontró con el «garbanzo negro» del encierro, rajado y al que tuvo que hacerle toda la faena junto a las tablas sacando buenos muletazos. Tras matar fue premiado con una oreja.
Álvaro Cano salió a por todas. El novillo colaboró y el de Guadalajara le sacó muletazos por ambos pitones dignos de elogio. Mató bien y cortó dos orejas.
El castellonés Sedano Vázquez puso mucha voluntad, pero el eral dio pocas facilidades. Fue ovacionado.
Ya con los añojos «Parrita Chico» sacó a relucir toda su torería. Su toreo es distinto y eso lo sabe apreciar el público. Muy digno el murciano, demostró estar más que puesto ante los añojos. Si hubiera matado al primer intento, es posible que hubiera cortado dos orejas, en lugar de la una con la que se paseó por el ruedo.
Cerró cartel Alfonso Ortiz de la Escuela de Arganda, quien se mostró verde, siendo silenciado.
