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Un servidor iba a ver la corrida de Miura, palabra. No tenía otra razón para desplazarme desde Albacete que esta. ¡Que torpe!, porque en el cartel había un torero del que hoy y junto a Filiberto, me considero incondicional. Bueno, más que un torero un torerazo. Un tío que no sabe Murcia lo que tiene porque allí nunca se le ha visto ante corridas en donde se crece, y lo que es más lamentable, en otras plazas como la de Calasparra cuando se anuncia ese toro ante el que Rafaelillo se convierte en gigante, no lo ponen.
Simplemente se lo que leo en este periódico al que considero mi casa, porque así lo ha querido su director. Es de vergüenza, después de ver a este tío dominar a un Miura, jugarse la bragueta, ponerle gusto y personalidad a la faena, hacer una de las cosas más importantes que han ocurrido en esta feria madrileña… que con toros de Miura, Partido de Resina, Samuel Flores y Peñajara, se le ningunee en la corrida del Día de los Santos en la arrocera población de su tierra.
La gente salía de Las Ventas hablando del murciano, no del mal juego en general de los toros de Miura. Hablaban de quien les había salvado la tarde, de quien más méritos que otros muchos había hecho para salir a hombros, de que le dolían las manos de hacerle palmas en la vuelta al ruedo que dio… de esto hablaba la gente. Ni una palabra de sus compañeros de cartel, y como una suerte (la de matar) puede cambiar la carrera de un torero. Pero Rafaelillo sale fortalecido de Madrid, porque esto se va a cantar y contar, porque para el verdadero aficionado esta faena no ha pasado desapercibida, y eso se va a ver de cara un futuro no muy lejano ¿apostamos?.
La faena tuvo ligazón, ritmo, plástica, bajo mucho la mano, lo bordó por el pitón izquierdo, relajado, con las zapatillas clavadas en tierra… faena grande, muy grande.
En su primero poco hacer, un toro sin fuerza, protestado de principio a fin, haciendo el presidente caso omiso de lo que pedía el público, lo que le valió una monumental bronca al palco.
Junto al murciano actuaron Javier Castaño y Serafín Marón. Decimos que actuaron porque salvo Marín que estuvo aseadito en el tercero, estos no pudieron torear ante las complicaciones de sus enemigos.
Y es que, después de lo ocurrido en el cuarto con Rafaelillo, aquello ya no tenía más historia.
Madrid, domingo 7 de junio de 2015. Toros de Miura. Bien presentados, entipados. Bueno el 4º, con fondo y un notable pitón izquierdo. Manejable el 6º. Complicados 2º y 5º. Deslucidos el 1º, sin ninguna fuerza, y el 3º, también blando. Rafaelillo, silencio y vuelta al ruedo; Javier Castaño, silencio tras aviso y silencio; Serafín Marín, silencio en su lote.Entrada: Lleno. Ángel Otero y Fernando Sánchez saludaron tras banderillear al segundo.
JUAN DE LEON
Fotos: Las Ventas
