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ENCASTE PABLO ROMERO
Muchos especialistas consideran al toro de Pablo Romero como el más bello de cuantos pueblan las dehesas de bravo en todo el mundo. Los «pablorromeros» han ido evolucionando durante casi 120 años, adecuándose al modo y formas de torear de cada tiempo. Desde Guerrita hasta Ordóñez, esta vacada ha ido dando productos aptos para lidias tan separadas en el tiempo y de exigencias tan distintas.
El toro tipo de Pablo Romero, hoy Partido de Resina, es un animal fuerte, con caja, enmorrillado pero no alto de agujas, chato de hocico, ancho de pecho, estrecho de sienes y bien conformado de cuerna, generalmente sin exageraciones.
Hace varias décadas sus pintas variaban: colorados, berrendos, girones, luceros, bragados, mulatos y hasta salpicados. Hoy el toro-tipo es de pelaje cárdeno o entrepelado. Varios tratadistas sugieren que la transformación del pelaje y del comportamiento de esta ganadería pudiera hallarse en un posible cruce, siquiera parcial, con reses de Saltillo. Fundamentan la sugerencia en el hecho de que la tercera generación de los Pablo Romero fueron albaceas en 1917 de la ganadería del Marqués de Saltillo.
En su comportamiento, encontramos a un toro bravo en el primer tercio, pujante en varas, con agresividad y bravura en la muleta. Si fuera cierta la aportación de la sangre de «Saltillo», habíamos de buscar en otras procedencias su forma de galopar (el Saltillo embiste al paso) y cierta tendencia a embestir con la cara a media altura (el toro de Saltillo lo hace muy humillado).
Esta ganadería ha sido pieza clave de algunos de los grandes éxitos de leyendas de la Tauromaquia como Guerrita, Juan Belmonte, Manolete, Antonio Ordóñez o Paco Camino. En cualquier caso es un encaste histórico, fundamental en la evolución de la Fiesta y de gran predicamento entre los aficionados.
UCTL, Un siglo de toros
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