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Volvía a abrir sus puertas “La Deseada” en tarde calurosa y ventosa presentando sus mejores galas. Cieza recibió a la terna con una cerrada ovación al romper el paseíllo, mostrando su cariño y predisposición al triunfo de los matadores.
Compareció en primer lugar Juan José Padilla. Con el que abrió plaza destacó la conexión que consiguió con el público en banderillas. Su labor con la muleta no pasó de ser discreta, ante un toro cuajado que se quedaba corto por el pitón derecho y con un buen pitón izquierdo. Tras dos pinchazos, propinó un bajonazo al encuentro que necesitó de un golpe de descabello. Recogió una cariñosa ovación.
El segundo del lote de Padilla fue el toro de la tarde. Al jerezano se le notó mermado de facultades físicas, lo que hizo que fuese su cuadrilla la que banderillease. Se empleó en el caballo con bravura el de Nazario y repitió con codicia por ambos pitones, destacando la extraordinaria embestida que ofrecía por el izquierdo. Padilla realizó una faena basada en los rodillazos, los efectos y los adornos de cara a la galería, olvidándose del toreo fundamental. Tras matar de un pinchazo y un bajonazo indecoroso, le fueron concedidas las dos orejas.
Volvía a la Región Uceda Leal de la mano de sus apoderados y empresarios de “La Deseada”. En primer lugar le correspondió un toro escaso de presencia, rajadito y repetidor. El madrileño no llegó a acoplarse en una faena en la que faltó el ajuste necesario. Lo mejor fue la estocada en buen sitio que le permitió, junto a la generosidad del palco, cortar una oreja.
La segunda la cortaría ante el quinto de la tarde. A Uceda Leal, torero de corte clásico, le tocó lidiar después del alboroto de “El Pirata” a otro buen toro de Nazario Ibáñez. Le costó conectar con el tendido y fundamentó la lidia en la corta distancia. Una tanda casi al final de la faena por el pitón de derecho, mostró las virtudes del animal. Mató de estocada entera, algo desprendida, de efecto fulminante.
Regresaba a Cieza Paco Ureña tras el indulto de “Estudioso” de Victorino Martín el pasado año. Como ocurrió entonces, salió de la plaza con la tranquilidad de haberlo dado todo. Recibió al tercero de la tarde con un buen saludo capotero y con la firmeza que le caracteriza. En la muleta le molestó el viento ante un toro encastado, de embestida quebrantada y con peligro. Anduvo muy firme el de Lorca exprimiendo al toro con verdad. Mató de estocada y le fueron concedidas las dos orejas.
Ureña tenía la puerta grande asegurada cuando salió el sexto de la tarde y un doble compromiso en Madrid en los próximos días. Se olvidó de ello e interpretó la tauromaquia con la pureza y verdad que le caracteriza. Buscó la colocación en cada muletazo, se “inventó” al toro y lo hizo bueno. La faena fue de menos a más terminando con la mejor tanda de la tarde, en la que destacaron dos naturales eternos. El lorquino desorejó al peor lote, resultando el triunfador indiscutible de la tarde.
Ficha del festejo:
Plaza de Toros: Cieza
Festejo: Corrida de toros.
Reses: Se lidiaron toros de la ganadería de Nazario Ibáñez mal presentados. Desiguales en todo, excepto en su condición de bizcos.
En cuanto al juego: Aprovechable el 1º con un buen pitón izquierdo; repetidor y manejable el anovillado 2º; encastado y complicado el 3º; el escobillado 4º fue el toro de la tarde, bravo, noble y repetidor; mejor presentado y bueno el 5º; y manejable el 6º.
Matadores:
Juan José Padilla: Ovación y 2 orejas.
Uceda Leal: Oreja y oreja.
Paco Ureña: 2 orejas y 2 orejas.
Entrada: Menos de media plaza.
Pedro M. Mellinas
Fotos: Raspa
