David Fernández inicia temporada en Mejorada abriendo la puerta grande

[Img #4890][Img #4891][Img #4892]No ha podido empezar con mejor pie la temporada 2015 para el novillero de Cehegín, David Fernández. El murciano ha querido reivindicarse a las mismas puertas de Madrid, en Mejorada del Campo, cortando dos orejas a su segundo novillo y saliendo a hombros. El mérito de David es que no rehúye esas plazas difíciles, en las que sale el toro y en donde hay que estar en torero «macho» para sin importarte las volteretas, volver con hambre a la cara de tu oponente y pegarle muletazos.

 

Su primero, un buen novillo, le valió a David aunque pudo faltarle cierto sosiego. Consiguió buenos muletazos con ambas manos, pero evidenció el parón invernal y el poco campo que ha hecho, de todas formas tuvo que tirar de sus recursos de valor para llegar al último tercio con la posibilidad de conseguir algún trofeo, pero ahí le falló la espada, o mejor dicho el descabello, ya que precisó de diversos golpes de verduguillo, escuchó un aviso, para acabar con la vida del utrero de De la Torre.

 

Tras ver que su compañero de cartel cortaba una oreja al segundo, David salió a por todas en el que hacía tercero. Un novillo con hechuras de toro, de Sotillo Gutiérrez, que transmitió una barbaridad, pero delante de él había un torero dominador que le pudiese, se arrimara, le diera la distancia y ligara las tandas sin quitarle la muleta de la cara y bajándole la mano.

 

El de Sotillo se echó a los lomos a David, pero en lugar de amedrantar al de Cehegín la voltereta, este se enrabietó y ahí es donde se metió al público en el bolsillo. Se podrá o no discutir la clase de un torero, pero a este en valor es difícil superarlo, y eso tiene un mérito como comentó a López Ríos el apoderado de Iván Fandiño, Néstor García, que presencio el festejo desde el callejón.

 

Tras una gran estocada, David Fernández paseaba dos orejas que fueron justamente concedidas.

 

El colombiano Juan de Castilla es un buen torero, tiene oficio y sabe hacer las cosas. Si no llega a ser por la espada, pudo ser en cuanto al número de trofeos el triunfador de la tarde, ya que al menos al segundo (posiblemente el mejor del encierro) le hubiera podido cortar las dos orejas.

 

Fresco, con repertorio, le tocó al igual que a Fernández un novillo de hierro distinto, y en ambos supo acoplarse, entenderlos y conseguir brillantes muletazos.

 

La novillada fue interesante por ver dos conceptos distintos del toreo, pero a la vez importantes y necesarios, y dos ganaderías que sirvieron. La plaza sobrepasó el cuarto del aforo de aficionados acercándose a la mitad del mismo.

 

A la conclusión del espectáculo, los dos toreros salieron a hombros.

 

Fuente y Fotos: BARTOLOME BERNAL

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