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El empresario-apoderado taurino Juan Reverte se sentó ayer en el banquillo de la Audiencia Provincial de Murcia acusado de un delito de presunta estafa realizado por Talavante al que apoderó en sus inicios y al que llegó a dar la alternativa. El fiscal pide para el lorquino una condena de 4 años por los delitos de estafa y apropiación indebida.
La Fiscalía, en sus conclusiones provisionales, explica que el acusado entró en contacto con el diestro cuando éste era menor de edad y, «con la intención de obtener un ilícito beneficio y aprovechándose de la relación de confianza que les unía», abrió una cuenta bancaria a nombre del torero, sin contar con el consentimiento de los padres de éste. En esa cuenta, según explica el Ministerio Público, tenía autorización el acusado, y debía servir para gestionar el «movimiento económico resultante de la actividad profesional» del torero. Sin embargo, para el Ministerio Fiscal, en esa primera temporada el espada toreó en más de doce novilladas «sin que consten en esa cuenta los honorarios obtenidos por todas ellas». El fiscal calcula que las ganancias del torero en aquella época ascendían a 2.000 o 3.000 euros por festejo, como estipulaba el Convenio de los profesionales del toro que controla la Comisión de Seguimiento.
Por su parte, el abogado de la defensa de Reverte ha manifestado en la Audiencia Provincial de Murcia, que fue su representado «quien sufragó íntegramente los cuantiosos gastos que la carrera de un novillero conlleva hasta que toma la alternativa y consigue consagrarse como matador de toros».
Reverte que tuvo que declarar ayer ante el juez, manifestó que «no entiendo como por una cosa como esta estoy aquí, cuando a mí me costó dinero Talavante».
El Fiscal señaló que una vez alcanzada la mayoría de edad por Alejandro Talavante, en abril de 2006, el acusado «aprovechándose de nuevo de esa confianza» le hizo firmar al torero supuestamente una escritura de reconocimiento de deuda, por 158.279 euros, a favor de su empresa de construcción. En la escritura, según explica la Fiscalía en sus conclusiones, se hacía constar que esa deuda correspondía al dinero que el empresario había desembolsado en favor del diestro para promocionar su carrera taurina, comprometiéndose éste a devolver esa suma en el plazo de cinco años. El fiscal remarca, sin embargo, que la suma era «totalmente desproporcionada».
Calculándose unos ingresos de 30.000 euros por festejo una vez que el diestro extremeño se hizo matador de toros, según sostiene el fiscal, tampoco consta que ese dinero llegase a la cuenta bancaria, al menos respecto a las actuaciones que el diestro realizó en Cieza, Cehegín, Vera, Pedro Muñoz y Hellín. En todas ellas, Reverte actuó como apoderado del torero.
La Fiscalía sostiene, además, que en junio de 2006 el acusado, aprovechando el poder que el matador le había entregado, solicitó presuntamente en la Oficina Española de Patentes y Marcas la inscripción a su favor de la marca Talavante. «El acusado tenía intención de beneficiarse para sí mismo de todo rendimiento económico que generara la misma», sostiene el Ministerio Público, «con el consiguiente perjuicio para el que debiera ser titular de la misma». La oficina de patentes le denegó la solicitud y finalmente el procesado no pudo hacerse con la marca.
Juan Reverte Segura, de 58 años de edad, es en la actualidad empresario de la plaza de Granada, en sociedad con Jorge Matilla, Vera, Huercal- Overa, dio una corrida de toros el pasado mes de septiembre en Lorca y lleva también la plaza de Cehegín y . El pasado domingo actuó en la plaza de Murcia como apoderado del novillero Antonio Puerta, y todo hace indicar (desconocemos sin con papeles, con ellos, poderes…) lo es en realidad.
También fue empresario de Caravaca, Calasparra y Blanca… en donde su paso fue efímero y su labor empresarial poco brillante.
Durante el interrogatorio Reverte negó que se aprovechara de que el torero era menor de edad -lo que ha dicho desconocer- para abrir una cuenta bancaria a nombre del torero y en la que Reverte figuraba como autorizado.
Dijo que lo hizo con conocimiento del padre del torero y porque se creyó conveniente para facilitar los pagos a las cuadrillas y efectuar otras operaciones, dado que la familia de Talavante residía en Badajoz y él en Lorca.
Declaró que cuando el diestro firmó las escrituras notariales de reconocimiento de deuda y de apoderamiento era ya mayor de edad y el padre del diestro lo sabía todo y jamás se mostró en contra.
Talavante, que abrió la ronda de testigos, reconoció que Reverte estuvo muy pendiente de él mientras rigió sus destinos, «como cualquier apoderado».
Al preguntarle el fiscal si reconocía que el acusado hubiera tenido algo que ver en su lanzamiento para prepararlo con vistas a torear en Madrid, se limitó a declarar que «el que triunfa es el torero, que es el que se pone delante del toro».
Al ser interrogado por el Ministerio Público sobre si se sentía engañado o estafado por Reverte, respondió que «lo dejaba en manos de la justicia», para añadir que sí consideraba vulnerada la confianza que había depositado en él.
Al responder a una pregunta de la defensa, quitó importancia a la ayuda recibida de Reverte, porque «para ser figura del toreo hay que nacer».
Admitió que firmó los documentos notariales en una visita a la notaría en la que también estuvo presente quien luego sería su apoderado, Antonio Corbacho, pero que lo hizo sin saber lo que contenían los escritos.
En esta sesión testificó también el padre del diestro, Jacinto Talavante, que respaldó la versión que viene manteniendo el espada desde que este presentó su querella.
El juicio -que había sido suspendido en varias ocasiones por la imposibilidad del torero de asistir- concluirá hoy con las pruebas periciales y los informes de las acusaciones y del abogado defensor.
Fuente: La Verdad- EFE- El Muletazo
Fotos: En portada Juan Reverte declarando ayer en la Audiencia Provincial (LA VERDAD) y con este texto, el acusado declarando ( TVE) y el domingo en los toros aconsejando a Puerta (El Muletazo).
