Excelente exposición de vestidos de torear de Justo Algaba en Albacete

Dentro de los actos del Congreso Internacional Taurino, celebrado este fin de semana en la vecina Albacete, se ha presentado una excepcional muestra de vestidos de torero, obra del maestro Justo Algaba.

 

En la sede de lo que fuera la antigua Casa Consistorial, un hermoso espacio de resonancias clasicistas, se ha instalado un selecto número de obras con las que el artista ilustra la evolución de la ropa de torear desde fines del XVIII hasta las apuestas de carácter futurista que han marcado tendencia en la perspectiva de vestir al torero.

 

A pesar de la amplitud del espacio, la muestra esta cuajada de una selecta muestra del arte de este artista de la aguja y el diseño: vestidos de toreros y toreras, goyescos, infantiles, de rejoneador (desde el “a la Federica” de nuestros hermanos portugueses, hasta las nuevas tendencias divulgadas por Hermoso de Mendoza) y especiales piezas de diseño exclusivo y particular, para toreros de especial personalidad, como los “retro” de Luís Francisco Esplá. Todo ello complementado con fotografías, antiguas y modernas, de algunos de los ases de la torería que marcaron tendencia. A ello se suman unos paneles con escritos de los propios toreros, en los que se comenta su particular impresión y relación con el maestro sastre.

 

Este cronista, que goza desde hace muchos años de la amistad del maestro, colaboró con una breve composición, expuesta como panel informativo al comienzo de la muestra- de lo que él considera que representan estas ropas litúrgicas en el hermoso rito del valor, el arte y la muerte. Invitado expresamente por el artista y acompañado de buenos amigos, tuvimos la dicha de degustar este selecto manjar, que, en una ciudad relativamente pequeña, ya habían visitado –en apenas dos días- más de cinco mil personas.

 

Desde aquí. La felicitación al artista y a los que han tenido la suerte de poderla contemplar. Si usted, querido lector, tiene la oportunidad, no deje de visitar algo que le dejará una impagable huella. ¡Enhorabuena, querido maestro, amigo Justo!

 

Marcial García

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